Yo, Magda Edite, nativa de Brasil, actualmente estoy terminando un Máster en Producción artística e investigación en Arte - UGR. En mi TFM investigo, a través de una instalación artística, como insertar en obras artísticas una partitura musical (Cantata 147, J.S. Bach) descodificada en código morse.
Considero que esta propuesta es intrínsecamente innovadora al establecer un puente algorítmico entre sistemas de codificación dispares: el lenguaje musical (tono, duración, silencio) y el código Morse (puntos, rayas, pausas). Este proceso de investigación intermodal y transdisciplinar trabaja la traducción de información entre la música (temporalidad/sonido), la pintura/dibujo (espacialidad/visión), la programación (mediante scripts en Python) y el archivo audiovisual (proyecciones). Serán elementos esenciales para la composición junto a dibujos, escultura, pintura y audiovisual en una instalación artística.
A continuación os muestro fases del proceso y una parte de mí instalación artística para mi TFM, titulado "Escuchar con los ojos" que va de explorar dibujos hechos en papel y parte del proceso: pasar a digital, pasar a 3D hasta llegar en la impresión 3D (Bibliomaker). Estoy muy contenta con el resultado de las impresiones en 3D y con la eficaz atención del personal en el Bibliomaker de la ETSIIT.














Mi nombre es Paula y actualmente estudio Bellas Artes en la UGR, donde he tenido la oportunidad de profundizar en el ámbito de la fabricación digital. A lo largo de mi formación con la impresión 3D, he descubierto que el proceso no termina cuando la máquina finaliza su trabajo. Más bien, es en ese momento cuando comienza lo más divertido: el postprocesado
Cuando pensamos en impresión 3D, solemos imaginar la máquina trabajando capa a capa hasta dar forma a un objeto. Sin embargo, la verdadera transformación ocurre después. Y en mi opinión y mi experiencia, el postprocesado no es solo una fase técnica: es el momento en el que la pieza deja de ser un prototipo para convertirse en un objeto terminado y real.


Después de limpiar bien la pieza, las marcas de la impresión quedan a la vista. Y, aunque es una manera de observar cómo se ha ido construyendo la pieza, esos pliegues de las capas de impresión hay que eliminarlos: lijando e imprimando. Cuanta más marca, más grande el grano de la lija, y a medida que se avanza se baja dicho grano para dejar la superficie lisa.
El uso de la imprimación es súper importante, es el momento previo a la pintura y marca un antes y un después visualmente.
Luego de la última capa de imprimación se empieza a pintar y a darle vida a la figura. Cada detalle marca la diferencia. Cuánto más cuidado mejor.


Una vez pintado toca la mejor parte, el barniz. Esto cambia totalmente la visualización de la pieza además de protegerla de polvo y suciedad.



A lo largo de mi experiencia, he comprendido que el postprocesado es una extensión del diseño. No se trata únicamente de "arreglar" una impresión, sino de potenciarla. Cada decisión (cuánto lijar, qué acabado aplicar, qué textura conservar) influye en el resultado final.
El postprocesado me ha enseñado que la tecnología y el trabajo manual no están enfrentados; al contrario, se complementan. La impresora construye la forma, pero el acabado final depende de la intervención humana.
El cómo presentarlo también es importante de estudiar, pues no queda igual entregar el trabajo solo a hacerle una pequeña portada.


Contenido obtenido de Biblioteca UGR